30 noviembre 2005

Por la ciberboca muere el pez


Menos delincuencia, más trabajo, mejores pensiones y un helado de piña para cada niño chileno de entre 2 y 90 años son algunas de las cientos de promesas que están haciendo los candidatos al Congreso y a La Moneda por estos días.

Las promesas electorales son como el horóscopo. Un grupo de palabras ordenadas de tal forma que siempre tienen un sentido. Sin embargo, cinco minutos después de leerlas se olvidan y en realidad no dicen nada. Son como la pluma de Forest Gump que sube al aire, mientras es observada atentamente, como si fuera algo de suma importancia. Luego se pierde y Forest vuelve al mundo real.

Pero el periodista Claudio Navarro junto a un grupo de amigos acaba de lanzar www.promesas.cl, un sitio para que esas plumas no se pierdan y queden digitalizadas seculorum en Internet. Así, cuando las nuevas autoridades asuman se les podrá exigir que cumplan lo que prometieron.

Buena iniciativa, especialmente cuando tiene como motivación un alto sentido de la democarcia. Siempre he pensado que la democarcia no es el voto y quien crea eso, significa que se lo han engrupido durante toda su vida. La verdadera democracia está en la participación y fiscalización ciudadana. Pero bueno, eso prefiero dejarlo para otro post.


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